top of page

Cuando el segundo viene a sanar

  • 11 feb 2025
  • 1 Min. de lectura

No te esperábamos ni te buscábamos.


Cuando llegaste no estaba segura a que nos enfrentábamos ni a que venías.

Pero ahora lo entiendo, venias a sanar.


Sanar una herida que dejo tu hermana durante su primer año. Un miedo constante al llanto, una ansiedad anticipatoria a la noche, una angustia de no entender que pasaba, una insensibilidad a la incomodidad permanente.


Has venido a sanarlo, por que con tus sonrisas, tus risas, tu disfrute del día a día, tu ternura me has permitido disfrutar mi puerperio como no lo pude hacer antes y me has permitido disfrutarte a ti.


Y sanarlo me ha permitido amarla aun más, porque he entendido como el amor de padres es capaz de sobreponerse a todo eso y amar.


Un amor que costó casi un año que apareciera y que ahora contigo apareció casi instantáneamente.


Ahora, recién ahora, entiendo cuando dicen que uno los ama con solo mirarlos.


A ella por mucho tiempo no la ame. A ti si, pero no lo tomo con pena ni con culpa. Al revés, estoy agradecida y feliz porque me reconcilie con el puerperio, con mi faceta de maternidad de guagua chica y orgullosa de como llegue a amarla tanto, después de tanto tiempo, a pesar de todo.



A, mamá de la Comunidad

Gracias por este compartir profundo, honesto y amoroso.

2 comentarios


Diana
26 abr 2025

Que lindo fue leer esto, justo cuando se pasa por la mente que pasaria si llegara el segundo, cuando aun estamos aprendiendo con la primera

Me gusta
Invitado
30 may 2025
Contestando a

Gracias por tu comentario Diana, que rico que esta reflexión te resuene. Un abrazo

Me gusta
bottom of page