Relato de Lactancia 5
- 6 ago 2025
- 2 Min. de lectura
Antes de ser mamá, jamás imaginé el acto de amor que significa la lactancia materna, en su sentido más amplio.
Y no me refiero solo a la lactancia materna exclusiva, sino también a aquella realizada con fórmula.
Tú, mi querido lector, dirás: “¿Pero cómo? Si estamos hablando de amamantar, no de usar el biberón o la mamadera”.
Bueno, hay que tener en cuenta que no todas las madres tienen la posibilidad de amamantar, y eso va más allá de una elección: la naturaleza eligió por ellas.
Considero que el acto de dar el biberón es tan relevante como el amamantamiento. Ambos tienen un objetivo más importante que solo alimentar: conectar con tu bebé.
Cuando realizas este acto tan hermoso, no solo estás proporcionando los nutrientes que necesita, sino que también sientes cómo tu bebé te busca con la mirada y te atrapa con esa hermosa expresión en sus ojos, como diciendo que eres su persona favorita en el mundo.
Justo ahí, en ese momento, el tiempo se detiene, y son solo tú y tu bebé. Ya nada más importa. Puedes estar sumamente agotada, pensando: “¿En qué me metí? Ya no puedo más... debí ser madre más joven”. Pero cuando conectas con tu bebé, es como si te inyectaran diez expresos de café directo a la vena, y te llenas de energía.

Por eso celebro esta Semana de la Lactancia: para visibilizar la necesidad y la importancia de que madres y padres cuenten con espacios respetuosos para llevarla a cabo.
Porque es mucho más que “darle leche a la guagua”; es una cita entre dos seres humanos que están en el hermoso proceso de conectar y conocerse. “
Javiera,
mamá de Martina.
Es parte de la comunidad desde 2024 y se sumó a este hilo de relatos de lactancia conmemorando la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2025.




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