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Relato de Lactancia 6

  • 6 ago 2025
  • 2 Min. de lectura

Un proceso tan natural que es el precursor de la mantención de nuestra especie humana debiese ser instintivo, fácil, ameno, agradable… pero no siempre es así.


Mi lactancia materna a sido pura constancia y perseverancia, pasar del dolor intenso de los primeros días, de mis pezones sensibles donde incluso la ropa dolía, mis pechos congestionados llenos de leche que pedían a gritos que mi bebé despertara para ser vaciados, al momento en que ya no se llenaban a desborde, solo a demanda, sintiéndose vacíos con la incertidumbre de si será suficiente.





Mantener una lactancia exclusiva hasta al menos el año de mi bebé ha sido de todo menos fácil, cómo funcionaría de salud conozco todos los pros, pero como mamá me agobiaba el cansancio, el dolor, cumplir los horarios laborales, la sensación de sentirme inútil por estar sentada todo el tiempo con mi bebé al pecho, porque nos han enseñado que tenemos que mantenernos productivas todo el tiempo.


Sin embargo, estos meses me han mostrado que eso es la lactancia, una pausa de conexión, el trabajo más importante donde la auto compasión que implica el proceso de entregar tu cuerpo al cuidado de ese bello ser que depende al cien por cien de ti, que busca no solo alimento en tus brazos, sino tambien consuelo, apapachos y regaloneos son lo más importante en esta etapa de la vida, única e irrepetible, y que se va más rápido de lo que pensábamos.

Sé que al final, todas las horas de trasnoches, las mastitis, las mordiditas sin querer, las horas de extracción para el banco de leche, las poleras manchadas y más valdrán la pena y serán recordadas solo con amor.


Marlene,

Mamá de Dante.

Llegó a la Maternar en Yoga en su postparto reciente sumándose a las clases de Yoga postparto.

 
 
 

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