top of page

Maternar en comunidad: un acto de sanación

  • 25 oct 2025
  • 3 Min. de lectura

Convertirse en mamá es, al mismo tiempo, un nacimiento y un luto; una despedida, un dejar atrás infinitas cosas, personas, hábitos y versiones de mujeres que fuimos. Nace una nueva vida, pero también nace una mamá, una mujer que vive en nosotras que nos cuesta mucho reconocer. No encontramos nuestra identidad, no sabemos identificar todos los cambios internos que vivimos, nos sentimos incómodas en un cuerpo transformado. Puede ser tan abrumante el ser cobijo, alimento y absolutamente todo para una personita que recién aprende a respirar, que no nos da la vida para cuidarnos a nosotras.


Muchas nos sentimos poco comprendidas por nuestras parejas, madres o familias en general. Y es que cómo no logramos llenar ese vacío que sentimos incluso en su compañía? Ahí es donde aparece la tribu femenina, el círculo de mamás que están transitando lo mismo que nosotras. Nos sentimos escuchadas, validadas y por fin sostenidas de verdad. Nos une la maternidad y eso es suficiente para hacernos sentir parte de algo inmenso. Algo necesario, algo sanador.


La maternidad nunca estuvo pensada para vivirse sola, pero el mundo actual nos hace creer que “podemos con todo solas”, cuando en realidad, ninguna “debería” poder con todo sola. Es insostenible vivir tal nivel de transformación en solitario, sumado a sostener 24/7 a este ser que amamos con todo nuestro corazón, como nunca antes habíamos amado, mientras nosotras nos alejamos cada vez más de nosotras mismas y nuestro tiempo de conocernos se acaba porque tenemos que volver al sistema. A cumplir con esa expectativa de que podemos rendir igual que antes, cuando una parte de nuestro corazón se queda en casa o cuando nuestras pechugas llenas de leche necesitan con dolor volver a su cachorro.


La maternidad no es para nada fácil, aunque muchas veces se pinte como que puede ser perfecta. Para mi, lo más desafiante y transformador que he vivido. Una transformación que sigue atravesando cada pedazo de mi ser aún a casi 2 años de serlo por primera vez y con varios miedos de serlo por segunda vez en 20 semanas más. Y es por eso que maternar en comunidad para mi se ha vuelto primordial. Me recuerda que esto no dejará de ser desafiante, incómodo a ratos, ni  menos ambivalente, pero me hace sentir sostenida, acompañada, escuchada, menos perdida, más empoderada. Me ha ayudado a conocerme más, a estar más conectada conmigo, a soltar expectativas de ser mamá, a entregarme a la experiencia. A transitar la culpa sin vergüenzas, a pedir ayuda, a celebrar hitos de mi guagua en compañía, a llorar miedos o inseguridades sostenida.


Maternar en comunidad no significa estar siempre de acuerdo, sino abrir un espacio donde la diversidad de experiencias se convierte en riqueza. Es descubrir que juntas somos más fuertes, más sabias y más libres en nuestro maternar.


Creo profundamente que criar acompañada por una tribu como la mía es un acto de sanación donde sostenernos entre nosotras ha hecho que la maternidad no se convierta en una carga, si no en un viaje de autoconocimiento y de crianza compartido. Cada una a su propio ritmo y en su propio camino.

Y a casi dos años de ser parte de un grupo power que se formó en esta hermosa comunidad que ha creado Gaby, solo puedo seguir diciendo gracias por hacer mi maternidad tanto más feliz, libre y eternamente inspirada por cada una de ellas ❤️‍🩹❤️❤️‍🔥


Antonia,

Puedes encontrarla en ig como @mamaderituales


 
 
 

Comentarios


bottom of page